La carne vacuna se encarece y el consumo cae: menos de 50 kilos por habitante al año
Los precios suben por encima de la inflación y el consumo se desploma a niveles históricos, mientras el pollo y el cerdo ganan espacio en la mesa.
A pesar de una leve mejora respecto al año anterior, el consumo de carne vacuna en Argentina continúa marcando uno de los niveles más bajos de las últimas décadas. Según datos de la Cámara de la Industria y Comercios de Carnes (CICCRA), el consumo per cápita se ubicó en mayo en 49,5 kilos por año, apenas un 0,5% por encima del mismo mes de 2024, pero muy lejos de los 82 kilos que se consumía seis décadas atrás.
“El semestre cerró con un promedio de 49 kilos por año, contra 44 del año pasado, pero seguimos lejos de los niveles históricos”, afirmó el productor y consultor ganadero Víctor Tonelli, en recientes declaraciones radiales. Para el especialista, el cambio no es sólo económico, sino también cultural: “Hoy se consume más carne en total, pero menos carne vacuna. Entre pollo y cerdo, pasamos de 12 a 65 kilos por habitantes por año”, detalló.
Tonelli también explicó que esta transición responde, en parte, al encarecimiento de la carne vacuna, que “es más cara y menos eficiente para producir”, en un contexto donde el poder adquisitivo de las familias sigue debilitado.
El impacto del ajuste económico también se refleja en los precios. Según el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), en mayo los precios de los cortes vacunos aumentaron un 2,6%, superando el índice de inflación general, que fue del 1,5%. En lo que va del año, el alza acumulada llega al 27,3%, impulsada principalmente por la baja oferta. Este incremento golpea con más fuerza a los sectores populares, donde el precio promedio subió un 2,4%, frente al 3,3% en barrios de mayor poder adquisitivo.
En cuanto al comercio exterior, Tonelli señaló que si bien las exportaciones están recuperándose, aún no alcanzan niveles previos a las restricciones: “Hasta hace un año y medio estaban casi prohibidas las exportaciones. Ahí sí Paraguay y Brasil aprovecharon para ganar mercado”, explicó.
Igualmente, el consultor también desmintió que la carne vacuna brasileña esté inundando el mercado local: “Eso es mentira. No entra un solo kilo de carne con hueso desde Brasil”, afirmó, y aclaró que lo que sí se importa desde ese país es bondiola de cerdo, “debido a su precio más competitivo”.
Frente a un escenario donde el consumo interno se retrae y los precios superan la inflación, la carne vacuna pierde cada vez más terreno frente a otras proteínas más accesibles, en un país históricamente asociado a su producción y consumo.




