Nueva jornada de protesta en el Garrahan: Trabajadores denuncian vaciamiento y abandono estatal
Reclaman respuestas concretas al Gobierno ante sueldos congelados, renuncias masivas y la falta de inversión en el hospital pediátrico de referencia.
El Hospital Garrahan vive una jornada de protesta marcada por un paro de 24 horas, acompañada de un festival solidario frente al establecimiento pediátrico. La medida fue convocada por la Asamblea General de Trabajadores en el marco de un conflicto que se profundiza ante la falta de respuestas del gobierno nacional a los reclamos salariales.
Alejandro Lipcovich, secretario general de la Junta Interna de ATE en el Garrahan, fue contundente al describir el escenario actual: “Esto es una respuesta a la guerra que el Gobierno está emprendiendo contra el principal hospital pediátrico del país”. El dirigente acusó directamente al presidente Javier Milei de ratificar públicamente afirmaciones falsas, como la que sostiene que la mayoría del personal del Garrahan corresponde al área administrativa. “Representan apenas el 10%, según nuestras cifras”, aclaró.
Lipcovich también cuestionó con dureza la política de ajuste que impulsa el Ejecutivo. “Defienden la idea aberrante de que un salario de más de $380.000 está por encima de la línea de pobreza y hasta sugieren que las residencias deberían ser ad honorem. Eso directamente destruiría el sistema de salud pública”, alertó.
La indignación de los trabajadores también se dirigió contra Jorge Menehem, consejero del hospital designado por el Gobierno, quien (según denunció Lipcovich) pasó de ejercer su función de manera honoraria a percibir un salario bruto cercano a los 6 millones de pesos. “Mientras el personal del Garrahan protagoniza hitos en salud pública con sueldos miserables, ellos se llenan los bolsillos. Son la peor casta, y encima al servicio de destruir la salud pública”, disparó.
Por su parte, Gerardo Oroz, secretario adjunto de ATE Garrahan, denunció que existe un plan sistemático de vaciamiento del hospital, liderado por el presidente y el ministro de Salud, Mario Lugones. “Quieren desmantelar el sistema, pero se están encontrando con un gran obstáculo: la resistencia organizada de los trabajadores y un apoyo inédito de la sociedad”, afirmó.
En ese sentido, Oroz remarcó que el pedido de un salario inicial de $1.800.000 no es solo una demanda económica, sino una forma de defender la continuidad y calidad del hospital. Advirtió, además, que el plan de lucha podría intensificarse en los próximos días si el Gobierno no ofrece una propuesta concreta: “Exigimos que cesen las maniobras dilatorias y que se presenten soluciones reales”.


