Avanza la organización de los profesionales platenses para exigir respuestas al municipio
Leonardo Di Lorenzo analizó el creciente protagonismo de los colegios profesionales en La Plata y sus reclamos al municipio. Además, reflexionó sobre los desafíos y oportunidades que presenta la inteligencia artificial en el ámbito educativo.
Durante los últimos días, distintas entidades profesionales de La Plata intensificaron sus reclamos y propuestas hacia el gobierno municipal. Leonardo Di Lorenzo, en su habitual columna Cuadros Técnicos, repasó el creciente protagonismo de los colegios y puso énfasis en la necesidad de “empezar a dar respuestas concretas” a los planteos del sector.
“Desde los colegios profesionales, y sobre todo desde el Colegio de Arquitectos, se marcó una ruta de lo que se había logrado en anteriores gestiones”, señaló Di Lorenzo. En ese sentido, mencionó el ejemplo del “permiso exprés”, una modalidad que permitía al profesional responsable iniciar una obra apenas 24 horas después de presentar una declaración jurada, con noventa días de plazo para completar la documentación técnica. “Eso sería en un país lógico, en un municipio eficiente”, deslizó.
El rol de los colegios en la regulación del ejercicio profesional fue otro de los puntos destacados. “Si no cumplo con lo que prometí en la declaración, el tribunal de disciplina de mi colegio me sanciona. Me saca la matrícula y no hago nunca más nada”, explicó. En ese marco, reivindicó la tarea de los colegios distritales, que “son los que atienden a los profesionales cuando se cansan de esperar ocho meses por un permiso de obra”.
Pese a las críticas, Di Lorenzo fue enfático al señalar que desde el sector “siempre se pone a disposición los equipos técnicos de los colegios”. Y sostuvo: “Yo no voy a llegar nunca, porque no es mi función, pero si fuera intendente de una ciudad capital como La Plata, ¿cómo no me apoyaría en los tipos que me están ofreciendo gratis los equipos técnicos que vienen trabajando desde el 80?”.
Entre los pedidos concretos al Ejecutivo municipal, se encuentra también la digitalización de los planos de antecedentes. “Me tarda veinte días conseguir una copia del plano aprobado. Y el Colegio de Agrimensores ya le facilitó al municipio todo el sistema de digitalización, las máquinas y la gente”, explicó. Además, alertó sobre el fuerte incremento de los derechos de construcción, que aumentaron “un 350% en 2024 y un 420% en 2025”.
A pesar de las demoras, consideró que “el primer puntapié está dado” y llamó a iniciar el diálogo institucional. “Ya pasó un año y medio de gestión. Creo que es hora de sentarse con los que deciden desde el municipio y con los colegios. Empecemos por algo, por un punto concreto”, insistió, con la expectativa de que antes del receso invernal pueda abrirse una mesa de trabajo. Y concluyó: “El desarrollo de la ciudad no va a venir por la industria ni por la agroexportación. Somos una ciudad de estudiantes, empleados públicos y profesionales”.
El desafío de la IA en la educación, según UNESCO y los técnicos
En la segunda parte de su columna, Di Lorenzo abordó un tema que viene siguiendo de cerca: la incorporación de la inteligencia artificial en el ámbito educativo. A partir de un reciente documento de la Secretaría General de la UNESCO —aprobado por 193 países—, se refirió al impacto ético y pedagógico de esta tecnología.
“Es la primera vez que se escribe sobre esto desde un lugar como este, que no es un grupo de científicos, sino una posición respaldada por el sistema internacional”, explicó. Y aclaró que la IA debe pensarse como una herramienta para “complementar al docente”, sobre todo en las tareas administrativas, donde su aporte puede ser clave: “La IA puede corregir en minutos una cantidad increíble de evaluaciones, eso daría tiempo al docente para elaborar otras cosas más complejas, como un plan de estudios”.
No obstante, advirtió que para que la herramienta sea inclusiva, primero se deben reducir las desigualdades estructurales: “No podemos pedirle a un docente del Chaco, que no tiene luz, que les explique a los chicos la IA”. Según Di Lorenzo, el objetivo debe ser “eliminar la brecha digital” y garantizar que todos tengan acceso a las nuevas tecnologías con equidad.
Finalmente, reconoció que la IA puede superar en ciertos aspectos al trabajo humano, como en la capacidad para ofrecer múltiples formas de explicación: “La IA no se cansa, no grita, tiene ochenta formas distintas de explicar una suma y resta de fracciones”. Sin embargo, resaltó un elemento fundamental e irreemplazable: “La empatía. Ver en la cara de un chico si vino sin comer, si se peleó con los amigos, eso no lo puede hacer ninguna inteligencia artificial”.



