Opinión y análisis
Cuadros Técnicos

Los colegios profesionales se unen para resistir la desregulación impulsada por el gobierno

Leonardo Di Lorenzo, advirtió sobre las graves consecuencias que podría tener el proyecto del Gobierno nacional. Según explicó, la desregulación de los colegios profesionales “dejaría a la sociedad desprotegida frente al ejercicio irresponsable de muchas disciplinas”.

Nazareno Napal
06/06/2025
Los colegios profesionales se unen para resistir la desregulación impulsada por el gobierno

Una unión de colegios profesionales de la región capital de la provincia de Buenos Aires lanzó una dura advertencia ante el proyecto de ley nacional que propone eliminar la colegiación legal, reemplazar las matrículas provinciales por un registro nacional bajo la órbita del Ministerio de Capital Humano, y suprimir los aportes a las instituciones que históricamente han regulado el ejercicio profesional. En la nueva edición de la columna Cuadros Técnicos, Leonardo Di Lorenzo dio a conocer el contundente documento firmado por los colegios distritales de escribanos, ingenieros, arquitectos, martilleros, abogados, agrimensores y técnicos, y reflexionó sobre las consecuencias de la desregulación.

Advertimos que su aprobación implicaría el desmantelamiento de las funciones legales que cumplen los colegios profesionales”, leyó Di Lorenzo, quien citó el pronunciamiento conjunto, señalando que “se pone en riesgo la habilitación del ejercicio profesional, el control ético, la fiscalización de la práctica y la aplicación de sanciones”, lo cual (según el documento) afectaría directamente “la calidad de los servicios y desprotegería a la ciudadanía”.

Se trata de la primera declaración conjunta de esta magnitud, resultado de una reunión realizada el pasado miércoles 4 de junio en la sede de los escribanos. “Este documento se logró después de un arduo trabajo”, explicó el conductor de la columna. “Y se llegó a la conclusión de que no es un problema solo de los colegios: es un problema de todos y, sobre todo, de la ciudadanía”.

Profesionales sin respaldo, usuarios sin resguardo

Entre los puntos destacados, se resalta la necesidad de que cada tarea profesional esté avalada por una habilitación competente. “Ahora se viene el frío. Hay que controlar el tema del gas. Tiene que ser un matriculado el que te revise la estufa”, ejemplificó Di Lorenzo. “El gas es letal. No hay un ‘después vemos’. Por eso, los colegios tienen esa tarea indispensable e irreemplazable”.

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La iniciativa, que nació con los colegios de agrimensores, arquitectos, técnicos e ingenieros, se fue ampliando a otros sectores, como martilleros, escribanos y abogados. “Empieza a haber una multidisciplinaridad que tenemos que seguir buscando”, celebró Di Lorenzo. “En algún momento estuvo también el colegio de médicos, de farmacéuticos, de ciencias económicas. Tenemos que estar todos juntos. Todos estamos por ley, todos tenemos la delegación del Ejecutivo provincial para el control del ejercicio profesional”.

Di Lorenzo fue más allá y advirtió que la amenaza no es simbólica: “Nos van a cerrar los colegios. O los van a dejar sin poder. Sin ingreso, sin caja, sin recursos. Te vas a quedar solo con el cartoncito que dice ‘colegio profesional’. Nada más”.

Detrás del argumento de la desregulación

Uno de los argumentos que circulan en redes sociales para justificar esta reforma es la reducción de costos para los usuarios. Pero Di Lorenzo fue tajante: “Lo que venden del otro lado de la vereda es la desregulación, el ‘bajar el costo’. Pero eso nunca le va a llegar al cliente. Lo explicó muy claro Jorge Mazón, el presidente del Colegio de Médicos de La Plata: lo que quieren es quedarse ellos con la caja, con los aportes de los médicos. No se crean que la matrícula va a ser más barata y que entonces la consulta va a costar menos. No. Va a valer lo mismo, solo que la plata se la va a llevar Capital Humano en lugar de la caja de médicos”.

Además, se cuestiona quién y cómo controlaría el ejercicio profesional en el nuevo esquema. “¿Capital Humano va a controlar a todos los colegios?”, se preguntó Di Lorenzo. “¿Con qué personal? ¿Con qué estructura? ¿Con qué gente en el territorio? Hay distritos que tienen diecisiete o dieciocho municipios. ¿Quién va a ir a Las Flores a controlar a los técnicos o arquitectos? ¿Quién va a regular valores mínimos, como hoy lo hacen los colegios con las tarifas de empadronamientos, escrituras o servicios médicos?”.

Hacia el final de su columna, Di Lorenzo hizo autocrítica: “Nos faltó la relación con la ciudadanía. Los colegios profesionales fueron muy egocéntricos. Hay que explicar esto de forma didáctica, con palabras sencillas. Hay que contarle a la gente que no es el control del profesional, es el control del servicio que recibe”.

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