El FMI da aire al Gobierno y posterga la revisión de metas ante la falta de reservas
En medio de un clima financiero tenso y medidas desesperadas para atraer dólares, la decisión evita, por ahora, un posible traspié ante los mercados.
En un contexto de fuertes tensiones cambiarias, un blanqueo de capitales cuestionados y una insistente campaña oficial para que los argentinos “saquen los dólares del colchón”, el Fondo Monetario Internacional le dio un respiro al Gobierno de Javier Milei. La misión técnica del organismo, que inicialmente estaba prevista para el 13 de junio, finalmente llegará al país a fines de julio, lo que implica una extensión clave de los plazos para cumplir con las metas acordadas.
El aplazamiento de la primera revisión trimestral del nuevo programa (por un total de u$s20.000 millones, firmado en abril) ofrece al equipo económico de Luis “Toto” Caputo, más tiempo para intentar alcanzar los exigentes objetivos de acumulación de reservas y superávit primaria, necesarios para destrabar el desembolso de u$s2.000 millones. La postergación fue una decisión estratégica que busca evitar el impacto negativo que podría tener en los mercados una exención (“waiver”) por incumplimiento de metas.
Desde el entorno económico se reconoce que el Gobierno enfrenta serias dificultades para cumplir con el nuevo mínimo de acumulación de Reservas Internacionales Netas (RIN), que deberían pasar de los u$s-4.900 millones registrados al 31 de marzo a u$s-500 millones negativos. Sin embargo, el Banco Central no ha podido realizar compras en el mercado cambiario porque el dólar oficial aún no tocó el piso de la banda de flotación. Hasta ahora, el único avance concreto fue con la colocación del Bonte 2030, que recaudó u$s1.000 millones pero elevó la tasa al 29,5% anual en pesos, generando nuevas presiones sobre el tipo de cambio, que cerró la semana pasada en $1.200 tras cinco jornadas consecutivas en alza.
Caputo reconoció que la meta de acumulación de más de u$s4.000 millones hacia junio es exigente, pero aseguró que el Gobierno no forzará decisiones con tal de cumplirla. “Si el dólar se cae al piso y podemos acumular, vamos a acumular”, dijo el funcionario. Lo importante, insistió, es “seguir con el orden macro”.
En paralelo, el Gobierno negocia un nuevo acuerdo de REPO con bancos extranjeros por otros u$s2.000 millones. La intención oficial es mejorar las condiciones del préstamo anterior, que implicaba una tasa del 8,8%. Mientras tanto, con el oxígeno que le brinda esta postergación, el equipo económico intenta sostener el relato de disciplina fiscal, aún cuando la realidad de las reservas ponga en duda su viabilidad.



