Costura y solidaridad: Mujeres detenidas ayudan a un merendero con 50 mantas hechas a mano
La iniciativa, impulsada por el Ministerio de Justicia bonaerense, forma parte de una estrategia de reinserción que promueve el trabajo con sentido y el compromiso social desde el encierro.
En un gesto de solidaridad y compromiso con la comunidad, mujeres privadas de la libertad alojadas en la Unidad 52 del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), ubicada en la ciudad de Azul, confeccionaron 50 mantas que fueron donadas al merendero local "Manos Unidas". La iniciativa fue posible gracias al trabajo conjunto del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires, conducido por Juan Martín Mena, y la gobernación bonaerense liderada por Axel Kicillof.
La confección de las mantas se llevó a cabo en el taller textil de costura que funciona dentro del penal, y estuvo a cargo de internas que previamente fueron capacitadas en el oficio. Los materiales fueron provistos por el propio merendero, en una articulación que buscó fortalecer los lazos entre la comunidad y quienes transitan procesos de reinserción social desde la privación de la libertad.
La entrega formal de las mantas se realizó en el merendero y estuvo encabezada por autoridades del SPB, entre ellos el Jefe de Complejo Zona Norte, Horacio Maldonado; el Secretario del Complejo, José Alonso; el Jefe del Departamento Regional de Cultura Laboral, Claudio Amancio De Gregorio; y la Directora de la Unidad 52, Vanesa Bahl. Por parte del merendero, recibió la donación Belén Otero, representante de la institución.
Esta actividad forma parte de una estrategia tratamental impulsada por el SPB que pone el foco en la educación para la responsabilidad, el trabajo con sentido y la integración social. Según destacaron desde el organismo penitenciario, este tipo de acciones representan “una instancia concreta de intervención restaurativa, en la que el aporte realizado por las internas trasciende los muros del encierro y encuentra un propósito social”.
Angélica, una de las internas que participa del taller textil, expresó con emoción: “Para nosotras es un placer enorme poder ayudar a las distintas instituciones. Sentimos que, de alguna manera, también estamos presentes en la comunidad”.
La experiencia no solo refleja el potencial de transformación de quienes se encuentran en contexto de encierro, sino también la importancia de generar políticas públicas que promuevan la inclusión, el trabajo digno y la reparación social desde todos los ámbitos posibles.




