Cuando Stalin preguntó por Eva, Boca y el peronismo
El militante del Frente Renovador y comunicador, Fausto Frau, cuenta la intimidad de la última charla que mantuvo Iosif Stalin con un occidental, el embajador argentino Leopoldo Bravo.
"Hoy vamos a hablar de un argentino que fue el último, no solamente argentino, sino el último occidental que vio con vida a Stalin. Y tiene una historia muy curiosa. Pero además, vamos a hablar de las relaciones entre Argentina y Rusia". comenzó afirmando Fausto Frau, en su columna semanal en el programa CódigoBAIRES.
En esta oportunidad, el comunicador y militante del Frente Renovador, contó la historia del embajador argentino en Moscú, Leopoldo Bravo, dio a conocer algunos datos sorprendentes de su relación con Stalin y, por su puesto, sobre el papel del ex presidente Juan Domingo Perón en este contexto.
"Las relaciones entre Argentina y Rusia arrancaron en 1885, tenemos más o menos 140 años de historia. Pero se cortaron en 1917, bajo el gobierno de Hipolito Yrigoyen, con la Revolución de Octubre, y tuvieron que pasar 30 años para que alguien las retome", indicó Fausto.
Y siguió: "Rusia pasó de ser ultra pobre, despoblado, a ser una superpotencia mundial en 20 años. Y es uno de los responsables de que Europa no esté hablando alemán. Durante todos esos años, del 17 al 46, que fue cuando Perón restableció las relaciones con Rusia, a nadie se le cayó la idea de decir che, estos tipos están dominando el mundo, vamos a mandar un cable. Tuvo que llegar uno de los protagonistas de la columna de hoy, el Tte. Gral. Juan Perón, para restablecer las relaciones con lo que había pasado de ser un país sumido en la miseria, a una de las superpotencias militares y responsable de la victoria sobre el nazismo".
En este marco, elcomunicador comentó que Perón fue ser un personaje con muchos contactos, pero que conoció a muy pocos de ellos en persona. "Nunca conoció a ningún Papa, presidente de EEUU, tampoco a los lideres de la Revolución Cubana, a Mao ni a mandatario soviético alguno, hablando del apartado que nos compete. Los que se encargaron de reunirse con todos ellos fueron sus allegados o delegados: Cámpora se reunió con Pablo VI, Lopez Rega participó de una cumbre junto a Gadafi y María Estela Martínez viajó a Corea del Norte para conocer a Kim Il Sung", puntializó.
Y añadió: "Lo curioso de esta delegación en la política internacional de Perón, viene en 1953, año movido para la URSS puesto que en marzo fallecería quien fue el mayor líder soviético de la historia, Iosif Stalin, que gobernó durante 31 años la potencia euroasiática. Acá entra en escena un político que, según los estándares del rejunte de renacuajos que gobierna, sería “casta”, o bueno, depende el día: Leopoldo Bravo, un abogado recibido
en la UNLP, hijo natural (o ilegítimo) de Federico Cantoni, gobernador de San Juan y fundador del bloquismo, partido que gobernó la provincia en numerosas ocasiones".
Bravo sucede a su padre en la embajada en Rusia en 1952: "Leopoldo pidió una reunión con el número uno del Kremlin lo antes posible. Es que tenía a su favor una residencia previa de 7 años en la URSS, y el haberse reunido con el canciller de ese momento, Vyshinski, y su famosísimo antecesor, Mólotov".
"La reunión le fue concedida y Leopoldo, de 34 años nada más, se preparó para reunirse un 7 de febrero de 1953 con Stalin. Era algo muy inusual ya que el tío Koba, como le gustaba que le digan, rara vez concedía audiencias a embajadores y mucho menos a embajadores latinoamericanos, por lo que fue una reunión que tuvo repercusión
mundial", sumó.
Esa noche tuvieron una cena de 45 minutos que lo convertiría a Bravo en el último argentino y occidental en ver con vida a Stalin, que fallecería 3 semanas después.
Según Fausto, la conversación entre ambos merece párrafo aparte. "Perón le indicó que le hable de YPF -Argentina necesitaba comprarle equipos de extracción a la URSS- y lo mandó a que “se luzca” en palabras del Pocho. Durante esos tres cuartos de hora, Bravo fue a lo suyo: le contó sobre Argentina y sus necesidades en el ámbito petrolífero, mientras ofrecía a cambio cuero, lana, aceite y otros productos de origen nacional. Pero más allá de lo meramente comercial, éste encuentro tuvo otros tópicos exageradamente únicos e interesantes: el peronismo y Boca", subrayó.
De acuerdo a Fausto Frau: "Stalin, secretario general del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética por 30 años, mariscal de la Unión Soviética, perseguidor político de miles y dictador de millones, preguntó por Boquita".
Anque primero, destacó que quiso saber cómo estaba el país luego del fallecimiento de Evita y pidió a Bravo que le explique qué era el peronismo. Y luego se mostró interesado en que Bravo haga las gestiones para que Boca Juniors juegue en Moscú. Obviamente, quedó en la nada porque Stalin falleció poco después y comenzó un fuerte proceso de desestalinización.
"Bravo, sin embargo, continuó su carrera política y fue senador, volvió a ser embajador en la URSS, pero bajo la dictadura de Videla, en la que hubo una especie de pacto de “granos por silencio”, respecto a las violaciones a los DDHH cometidas por la dictadura y no denunciadas por la URSS, y fue tres veces gobernador de San Juan, falleciendo en 2006. Su hermano, Federico, fue embajador en la URSS con el gobierno de Alfonsín, y su propio hijo. Leopoldo Alfredo, también fue embajador, pero ya representando a la Argentina en la Federación Rusa, falleciendo en dicho cargo a los 50 años", afirmó.
Y concluyó: "Quedan dudas sobre si Perón era de Boca o de Racing, pero lo de Stalin parece bastante
claro".

