Opinión y análisis
Libros que muerden

Quiénes son las premiadas escritoras argentinas que Milei quiso censurar en las escuelas

Dolores Reyes, Aurora Venturi y Gabriela Cabezón Cámara, son algunas de las exponentes de la literatura contemporánea que Javier Milei intenta demonizar y prohibir. En esta nota te contamos quiénes son y porqué sus libros son fundamentales.

Andrea Lazaro
16/11/2024
Quiénes son las premiadas escritoras argentinas que Milei quiso censurar en las escuelas

El Gobierno de Javier Milei, junto a organizaciones conservadoras y de ultraderecha vinculadas a sus seguidores con Nicolás Márquez a la cabeza, fogonearon estás últimas semanas una polémica al tachar de “pornográficas” una serie de obras literarias de destacadas referentes de la literatura contemporánea argentina, distribuidas en bibliotecas escolares de la provincia de Buenos Aires. Cometierra, la novela de Dolores Reyes, Las primas, de Aurora Venturi y Las aventuras de China Iron, de Gabriela Cabezón Cámara, fueron algunos de los textos apuntados. En su columna sobre “Libros y cosas por el estilo”, Andrea Lázaro se mete en los textos y cuenta quienes son estas autoras, ahora cuestionadas, pero que detentan una exquisita formación académica y un gran reconocimiento de parte de la crítica nacional e internacional. 

Cometierra y Dolores Reyes

-Los muertos no ranchan donde los vivos. Tenés que entender. 
-No me importa. Mamá se guarda acá, en mi casa, en la tierra. 
-Aflojá de una vez, todos te esperan. Si no me escuchan, trago tierra.

Así comienzan las 176 páginas de la novela Cometierra, editada por la pequeña editorial Sigilo en el año 2019 y escrita Dolores Reyes, la “maestra, feminista, activista y madre de siete hijos que nació en el oeste de la provincia de Buenos Aires”. Sobre esta descripción se basaron las referencias despectivas que los medios de comunicación repitieron como loros estos días; como si tales circunstancias vitales tuvieran alguna relevancia. 

Pero Reyes (46), además es feminista, activista y cuenta con una muy distinguida formación académica: estudió Enseñanza Primaria y Culturas Griega y Clásicas en la UBA. Otras circunstancias vitales que a la luz de lo original y brillante de Cometierra quedan eclipsadas. 

Ahora bien, la obra de Reyes está caracterizada por el tratamiento de los femicidios, la violencia de género en América Latina y la maternidad; y aquí podría encontrarse el centro del problema, debido a la demonización hacia la defensa de las cuestiones de género de parte del gobierno y gran parte de la sociedad.

Cometierra fue su primera novela (antes había escrito “cientos de cuentos”) y salió a la luz tras cuatro años de trabajo y obsesivas correcciones con los editores. La idea central del texto (una niña vidente que come tierra y con esa acción puede encontrar personas desaparecidas) nació en un taller de otra grande de la literatura contemporánea, Selva Almada. El problema: sí, fue en medio de la “ola verde” de 2019. 

Cometierra no es cualquier texto y por eso merece estar en los estantes de las bibliotecas, pues más allá de su calidad poética y narrativa, fue un éxito editorial nacional e internacional. Se tradujo a doce idiomas, entre ellos, al inglés por la editorial Harper Collins, al italiano por Solferino, al francés por Éditions de l´Observatoire, al sueco por PalabraForlag y al polaco por Mova

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Pero también fue reconocido como uno de los mejores libros del 2019 según The New York Times, El País (que lo consideró la versión moderna de Cien años de soledad), El Mundo, El Universal, Página 12 y Perfil.

Y no solo ello, fue finalista de los premios Fundación Medifé-Filba, Memorial Silverio Cañada, Mario Vargas Llosa y Sara Gallardo. Mientras que, como dato de color, cabe destacar que la “comunista” presentadora norteamericana Oprah Winfrey lo recomendó como un clásico, la multinacional Penguin Random House lo grabó como audiolibro y Prime video compró los derechos para adaptarlo y convertirlo en una serie de siete episodios que estará disponible en más de 240 países.

La historia, a través del uso del realismo mágico, cuenta en primera persona la historia de una joven que tragó tierra y supo en una visión que su papá había matado a golpes a su mamá. Por eso, es una sobredosis de realidad que muestra el desamparo, la pobreza, la violencia; pero también reflexiona sobre la familia, los amigos, el cuidado, la fraternidad, la búsqueda del amor y de la identidad. 

176 páginas que dan voz a una joven pobre del conurbano, ese territorio disputado por la política pero repelido por la moral “civilizada” de todos aquellos que no son ni quieren ser identificados como parte del “aluvión”. Y allí pareciera que radica su pecado, en los barrios del conurbano y que muestra la violencia contra la mujer de una forma cruda; denuncia y pide justicia.

La aventura gauchesca y queer de Gabriela Cabezón Cámara

Gabriela Cabezón Cámara no necesitaría tampoco presentación. Su último libro, Las niñas del naranjel (Random House, 2023) ganó el Premio Ciutat de Barcelona de Literatura en lengua castellana y, en octubre pasado, el Sor Juana Inés de la Cruz, que reconoce la excelencia del trabajo literario de mujeres en idioma español de América Latina y el Caribe, y se entrega en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Pero la Dirección de Cultura y Educación bonaerense tuvo la osadía de distribuir a los bibliotecarios su novela, Las aventuras de la China Iron (Random House, 2017). ¿Un texto menor? No para The New York Times y El País que lo eligieron como libro del año cuando llegó a las librerías.

¿Otras menciones? Finalista de International Booker Prize 2020, que reconoce las mejores obras literarias traducidas al inglés; Premio Montluc Resistencia y Libertad 2022 de Francia. Más acá, Página 12 la seleccionó como una de las mejores obras del año en materia de letras.

Cabezón Cámara (San Isidro, 1968 - aunque vive en Abasto - La Plata) es escritora y periodista cultural. Actualmente es considerada una de las figuras más prominentes de la literatura latinoamericana contemporánea, además de ser una destacada intelectual y activista socioambientalista. Otra vez asoma un tufillo de “resentimiento y furia” frente al compromiso social y político y el carácter sobresaliente de una escritora que para colmo se atreve a ser mujer.

Como en el caso de Reyes, Cabezón Cámara no salió de un repollo: estudió Letras en la Universidad de Buenos Aires (UBA). En 2013 fue becada como escritora residente en la Universidad de Berkeley, California y luego recibió otra beca, ahora del Instituto de Escritura de Berlín.

Sus artículos se publican en distintos medios como Página12, Le monde diplomatique, Anfibia, Revista Ñ y revista Crisis. Trabajó como editora de Cultura del diario Clarín y actualmente es docente en la carrera de Artes de la Escritura de la Universidad Nacional de las Artes (UNA).  

Publicó, entre otros libros, La virgen cabeza, Le viste la cara a Dios y Romance de la Negra Rubia. Pero ingresó al mundo de la literatura a través de relatos cortos.

Cabezón Cámara habla de la prostitución y la marginación, de “los despojos de sistemas represores”, la Pampa, la tradición literaria argentina, mujeres trans y la gauchesca. Un combo que a los nuevos censores les hace “agua en la boca”.

Las aventuras de la China Iron, el libro maldito de la nueva derecha argentina, trata la literatura gauchesca desde una perspectiva feminista y queer. ¡Bu!. 

La novela narra la historia de la China Iron, la esposa de Martín Fierro, y Liz, una inglesa que busca a su marido; y lo hace desde su punto de vista. Otra vez la mujer es quien tiene la voz y lleva el relato. Así, reinterpreta el clásico de Miguel Hernández. ¡Sacrilegio! 

Es una novela de aventura de 192 páginas que propone una historia nacional alternativa y celebra la vida, el placer, la sensualidad y el disfrute de la naturaleza. Cabezón Cámara vuelve a imaginar la nación desde la libertad y la experimentación. Es una utopía queer donde prima el deseo. La protagonista, que a diferencia del original tiene la osadía de nombrarse, emprende un viaje de descubrimiento de su sexualidad y de búsqueda intelectual.

El secreto mejor guardado de la literatura argentina

Aurora Venturini debe estar riéndose irónicamente desde el más allá (o puteando en esperanto). Y es que la escritora platense, que cobró notoriedad a los 85 años cuando Las Primas ganó el “Premio Nueva Novela” de Página 12 en el año 2007, murió a los 93 años en 2015.

Venturini fue docente y traductora, estudió Filosofía, Ciencias de la Educación, Psicología. “No tuvo hijos por férrea decisión” y se casó dos veces, primero con un juez y luego con el reconocido historiador Fermín Chávez. Fue amiga de Eva Perón y por su filiación peronista estuvo exiliada en Europa por décadas, donde, según sus relatos conoció a Simone de Beauvoir, Albert Camus y Jean Paul Sartre.

Las primas empieza así:

Mi mamá era maestra de puntero, de guardapolvo blanco y muy severa pero enseñaba bien en una escuela suburbana donde concurrían chicos de clase media para abajo y no muy dotados. El mejor era Rubén Fiorlandi, hijo del almacenero. Mi mamá ejercitaba el puntero en la cabeza de aquellos que se hacían los graciosos y los mandaba al rincón con orejas de burro hechas de cartón colorado. Realmente un mal portado reincidía.

La novela de 224 páginas, ambientada en la década del ‘40 en la capital provincial, cuenta - nuevamente en primera persona - la vida de Yuna, una niña pintora con problemas para expresarse. Ella, de forma descarnada, narra a una familia de clase media compuesta por mujeres: madre maestra, tía virgen, hermana discapacitada y una prima enana. Es un relato que pone el foco en unas mujeres con cuerpos diferentes y disfuncionales; en el prejuicio, los vínculos. 

Como en el caso de los textos anteriores, las críticas y las acusaciones de estas semanas se basaron en recortes de algunos párrafos de novelas de más de 100 páginas

La bestial Las primas es un texto negro y candoroso al mismo tiempo que, al modo del monólogo del idiota en El sonido y la furia de William Faulkner, contaba la historia de una familia sórdida en la voz de Yuna, una chica vagamente retardada que logra ascender socialmente mediante la pintura. El cuadro de Las primas, relato iniciático entre la tragedia y el absurdo, se completaba con un elenco de personajes deformes, la ciudad de La Plata en los años ’40 y una sintaxis radicalizada, que en ocasiones evitaba, por párrafos enteros, los signos de puntuación. Las primas es, también, una novela autobiográfica. Alucinadamente autobiográfica”, reseñaba la novela la reconocida escritora Mariana Enriquez, en el suplemento Radar de Página 12.

Nada más que agregar. Ah, sí: Fin.

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