Estuve a cargo de una escuela durante 25 años y cuando leía las historias de lucha de Sandra, sentí que muchxs directivxs, maestrxs, profesorxs somos un poco Sandra.

Una vez se acercó a la escuela donde era director, el documentalista Eduardo Schellemberg, que se sorprendió de nuestra escuela que había organizado a los padres carreros del barrio a quienes no los dejaban trabajar. Nos propuso registrar historias de la escuela, de sus pibxs y de nuestro trabajo. Después de varios años de filmación vimos el estreno de la película En el Umbral una parte de nuestro trabajo en las escuelas. Me impresionó la sorpresa de muchxs, que no saben lo que pasa adentro de las escuelas, de las aulas, en los patios; como de la relación de la escuela con la comunidad. Para nosotrxs era natural lo que hacíamos, pues lo hacen muchxs directivxs y docentes en la escuela pública. Más de una vez lo dije: yo aprendí a ser Directivo con una impronta comprometida de Cristina Ruiz, de Francisco Zimei, de Marisa Cabral, de … todxs distintos, pero de todxs aprendí cosas.

Pero sentí que todxs tenemos un poco de Sandra, porque cocinamos, servimos la merienda, barrimos, nos colgamos de la luz, nos enganchamos del agua, lloramos y sufrimos por algún pibx, hicimos de nuestro trabajo de varias profesiones, gestores. Y lo que le pasó a Sandra, le pudo haber pasado a muchxs de nosotrxs.

Porque llamamos 10. 20 50 veces para pedir que nos arreglen o construyan algo que se necesita, porque algunas vez olimos gas de alguna instalación precaria o dañada, porque algunas vez nos dio cosquilleo una pared electrificada, porque alguna vez nos dio una patada el tablero, porque alguna vez nos patinamos en el barro de algún acceso, porque alguna vez nos inundamos, porque alguna vez nos afanaron pibitos que hacían de grandes con armas que vaya a saber dónde las consiguieron, y alguna vez nos metimos en problemas por denunciar donde alquilaban las armas a los pibitos adolescentes que después mataban, o alguna vez fuimos a charlar con el capo del barrio para que no vendiera droga a nuestros pibes.

Nos metimos en quilombos, con los carreros, en la peleas por la defensa de la escuela pública, por el salario, por las becas, para conseguir dentistas para nuestros pibxs, o para que atiendan en el hospital o centro de salud a algún o alguna estudiante.

La gente se sorprende cuando da cuenta de nuestro trabajo. Los que no lo conocen, son estos funcionarios empresarios que colonizan nuestro país. Rlobi se los dijo clarito: ellos mandan a sus hijos a las escuelas privadas… que saben de la escuela pública. Y se los decía con una mezcla de bronca y emoción, porque el estigmatizado Robi, el enemigo Robi, nació en la docencia en la experiencia de la primera escuela secundaria que se hacía en una Villa, y que se creó con lucha allí cerca de Puente La Noria, en donde las aulas eran casillas y donde no conocimos las estufas o los ventiladores.

Que nos van a venir a decir a nosotros carajo. Sandra somos todxs y las tensiones con la muerte siempre están cuando hay neoliberalismo, o sea, ajuste, ajuste, ajuste. Pero estos siniestros que nos gobiernan van por mucho más que un ajuste, van por la escuela pública que es la que vive en la conexión con el futuro, es donde se anida la soberanía educativa. Los que nos proponen la muerte con el ajuste, nos quieren desconectar con el futuro, para matar la escuela pública.

Pero también se nos fue Rubén, un ejemplo de laburante de la escuela pública, militante de ATE y la Verde y Blanca. Después del laburo participaba de reuniones para planificar con sus compañeros la militancia organizada para resistir y vencer. Y allí estaba en todas las jornadas de lucha. Nos hacen falta muchos Rubén y muchas Sandra.

Me duele el pecho de bronca. Pero mañana en cada lucha se va sobrellevando.

Las orquestas llevarán los tonos de Sandra. Las luchas de los estatales, llevarán las banderas de Rubén

Pedro Ponce Carrasco
Ex Director de la EES N°23 de Lomas de Zamora- Jubilado
Secretario de Cultura de la CTA de los Trabajadores