En coalición con Francia y el Reino Unido, Estados Unidos bombardeó puntos “estratégicos” en Damasco, Siria, en una operación militar luego del supuesto empleo de gas cloro contra la población civil de la ciudad de Duma, que habría sido realizado por las fuerzas del régimen de Bachar El Asad.

La represalia, presentada como un “golpe de precisión” contra centros de producción y almacenamiento de armas químicas, intentó evitar el riesgo de escalada, pero también envió una señal a Rusia e Irán: Trump les hizo saber que EE.UU, bajo su mando, no titubea. “Misión cumplida”, festejó en un tuit esta mañana el primer mandatario yankee.

Sin embargo, Vladimir Putín, primer mandatario de Rusia sostiene la creencia de que EE.UU está ayudando con este ataque a los terroristas que operan en el país y que “van a empeorar más una catástrofe humanitaria en Siria, llevando el sufrimiento a la población civil”. Según Putin, la actual escalada en la crisis siria tendrá “un impacto devastador en todo el sistema de relaciones internacionales” y en cuanto a una posible ola de refugiados.

La operación militar organizada con el liderazgo de EE.UU, fue apoyada por la OTAN en un comunicado de su secretario general, Jens Stoltenberg, en el que afirmó: “Apoyo las acciones emprendidas por Estados Unidos, Reino Unido y Francia contra las instalaciones y capacidades de armas químicas del régimen sirio”. “Esto reducirá la capacidad del régimen para atacar aún más al pueblo de Siria con armas químicas”.

El número uno de la Organización del Tratado del Atlántico Norte ha subrayado que el uso de armas químicas viola “leyes y acuerdos internacionales”, y ha aseverado que el régimen de El Asad “debe rendir cuentas”. Para la OTAN, el uso de armas químicas supone “una amenaza para la paz internacional”, y por ello está justificada una respuesta de coalición contra su Gobierno.

Por su parte, el Secretario General de la Organización de Naciones Unidas, Antonio Guterres, ha reaccionado el sábado de madrugada llamando a la “moderación” y llamó a los países miembros de la ONU a evitar “cualquier acción que pudiera provocar una escalada de la situación y empeorar el sufrimiento de la gente de Siria”.