Desde la aparición de los teléfonos celulares, cada vez surgen más variedad de usos y nuevas aplicaciones para la tecnología móvil. Se podría decir que llamar ya no es la función más importante del aparato, si no que depende del uso que cada persona la funcionalidad prioritaria que tendrá.

En esta nueva puesta en valor del teléfono celular, han aparecido últimamente nuevas aplicaciones que, por ejemplo, comienzan a utilizar los hoteles como la “llave digital”, que consta de una app que permite realizar trámites de hospedaje dentro de los hoteles. Check in y check out, pedidos y usos de las diferentes áreas del hotel: ahí se cargan  automáticamente los usos extras a la cuenta personal del cliente.

Para ir al cine, no hace falta retirar la entrada, sino que se puede hacer solo con un código que te envían al teléfono. También se utiliza para nuevas tecnologías de seguridad por ejemplo en el hogar, donde hay apps que funcionan como timbre inteligente y dan la posibilidad, mediante una cámara, de comunicarte como si fuera un portero eléctrico con la persona que llegó a la puerta de tu casa.

La domótica, tecnología aplicada al lugar, ya vende sensores en Estados Unidos y en el sudeste asiático. Lo que permite hacer es controlar los artefactos eléctricos de una casa mediante sensores y desde una app, como subir o bajar persianas, prender una cafetera o regular la temperatura de la calefacción. En Argentina sucede que ya hay aires acondiciones splits que se controlan a la distancia con tecnología Wi Fi.

Las marcas van hacia protocolos. Lo que se hace es concertar protocolos para adherir a cierto estándar que permita universalizar los dispositivos. En Argentina además, se comienza a apuntar a que los cajeros reemplacen la tarjeta y utilicen, mediante un código que se muestre en la pantalla del celular, tecnología digital para extraer dinero de los bancos.