Las “propuestas superadoras” del gobierno provincial mantienen las escuelas en paupérrimas condiciones y ahora se cargaron dos trabajadores de la educación.

¿Hasta cuándo van a seguir denigrando la educación pública y mintiéndole a los docentes? “Un docente debería ganar, mínimo, 40 mil pesos”, opinó la gobernadora en el aire de Canal 13 en marzo del 2017. A sus palabras, más la de sus funcionarios, se las lleva el viento y muy fácilmente, porque desde la primera negociación paritaria en febrero de 2018 el gobierno repitió en ocho oportunidades la “propuesta superadora” del 15% a los trabajadores de la educación.

“Arreglen las escuelas” y “Queremos salarios dignos”, mostraron en carteles los referentes de la educación cada vez que se reunieron en el Ministerio de Economía bonaerense, pero los funcionarios de Vidal sólo obedecen: la prioridad es reducir el déficit fiscal.

La muerte de la vicedirectora Sandra Calamano (48) y del auxiliar Rubén Rodríguez (45) no hacen más que ratificar lo que Cambiemos legisla y ejecuta políticamente sobre la educación pública en la provincia de Buenos Aires. “Esto pasa porque el Presidente, la gobernadora y los funcionarios de todos los gobiernos no envían a sus chicos a la escuela pública. Si los enviaran, las escuelas estarían punta en blanco y no tendrían que sufrir este riesgo”, escupió un afligido Roberto Baradel minutos después de las 10 de la mañana en Moreno.

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¿Y se acuerdan de Mateo Nicholson, el director provincial de Infraestructura Escolar bonaerense? Sí, es ese que recibió licencia sin goce de sueldo por pedirle a una asesora que “invente” presupuestos para compra de cocinas por 80 millones de pesos. El mismo que responde al ministro de Educación Gabriel Sánchez Zinny y que, hasta mediados de junio de este año, tenía a cargo la situación edilicia de las escuelas públicas de la provincia de Buenos Aires.

Hoy explotó un zeppelin en la cara de una vicedirectora y un portero. “No es accidente si se pudiese haber evitado”, escribieron hasta el hartazgo los comunicados de los gremios docentes. Padres, docentes y autoridades desde hace dos años que reclaman por la pérdida de gas en la Escuela Nº 49 y el intervenido Consejo Escolar de Moreno, cuyo responsable es Sebastián Nasif, menospreció el problema cada vez que llegó la queja.

No importa si a los docentes, médicos, trabajadores judiciales o del Astillero Río Santiago les rinde cada vez menos el sueldo. El gasto se debe achicar. Total, si muere alguien alcanzará con un comunicado de la Dirección General de Cultura y Educación para manifestar “profundo dolor y pesar” y “firme decisión de colaborar con las investigaciones”.

¿Hasta cuándo va a continuar el destrato con los trabajadores docentes y de la administración pública? ¿Hasta cuándo el gobierno provincial argumentará que el reclamo “persigue fines políticos”?