Últimamente surgieron desafíos en las redes sociales en los que los adolescentes quieren demostrar hidalguía o capacidad para acaparar seguidores. Es necesario hablar con ellos para que no pongan en riesgo sus vidas.

La última prueba de la ballena azul era tirarse de arriba de un edificio: una locura. Ahora apareció otro desafío que casi se cobra la vida de una chica de 123 años. El Fire Challenge se basa en el etanol. Por ejemplo, si lo tiras arriba de una chapa, se consume y no quema nada. La idea de esto es filmarse quemándose una parte del cuerpo y compartirlo.

Si se hiciera sobre madera, se quemaría porque hay calor en el medio. A una chica de 12 años le pasó que, después del colegio, se hizo una bola de fuego. Estaba desde las rodillas al cuello prendida fuego. La apagaron, la llevaron al hospital y terminó en terapia intensiva. Termino con quemaduras graves. En Kentucky y california pasó lo mismo.

Pero esto pasa por el desafío. Hay muchos que dicen “me distingo porque hago esto”. Los padres tenemos que hablar esto, porque por hacer este desafío no vas a ser el más groso de tu grupo. Hay que sentarse y charlar con los chicos.

Ellos quieren sentirse parte y sentir supremacía. El que más seguidores tiene y al que quieren imitar: con ese hay que charlar. El tema pasa por compartir este reto, que lo vean. Hoy es muy fácil filmar y compartirlo.

Si tiene menos de 13 años no puede estar en las redes. Si dejamos a nuestros hijos con menos de esa edad, está mintiendo. Entre los 13 y los 16 sugiero que los padres tengan las contraseñas de las redes. Hay que tener cuidado, entonces sí o sí el pacto con los hijos tiene que consiste en tener la contraseña. Si el muchachito o muchachita no hace nada malo, no tendría problema en compartir su contraseña.

No es fácil, pero hay que hablar con los chicos. A pesar de que no quieren, los adolescentes se la saben todas. Entonces uno debe armarse de tiempo y lugar para entablar una conversación. Si no dejamos liberado la suerte de nuestros hijos a las tres pantallas: TV, PC y móvil. Esta es la generación de las tres pantallas.

Hay que regular horas, accesos y configuración parental. Esa opción de Windows puede configurarse para que se usen determinada cantidad de tiempo y restringir accesos. Hay que estar encima de los chicos. En celulares también hay apps de control parental. Family link se encuentra en Play Store o en Apple Store.