Crece a pasos agigantados el malestar de los trabajadores de la Agencia de Recaudación de la la provincia (ARBA), por la falta de respuesta de las autoridades a los pedidos de aumento salarial, pase a planta permanente de empleados precarizados y mejoramiento de las condiciones edilicias entre otros.

A principios de este años, los empleados denunciaron una invasión de cucarachas y ratas en el edificio central, pero en lugar de una respuesta de parte del titular del organismo Gastón Fossati, recibieron presiones, aprietes y hasta  se inició un sumario interno por supuesta violación a las normas de “confidencialidad” que rigen en la agencia.

Por eso ahora los trabajadores le apuntan directamente a la gobernadora María Eugenia Vidal por los ajustes, sobre todo luego de nuevas promesas incumplidas por parte de las autoridades.

 

 

Las imágenes que acompañan esta nota corresponden a la entrada del despacho de Sergio Rey,  Subdirector de Administración y Tecnología, y último funcionario que le prometió a los empleados que si presentaban un informe detallado de la situación podría avanzarse con la solución de los problemas.

Pero según explicaron desde el colectivo de Emple@dos Autoconvocad@s de ARBA, nada de lo que dijo Rey se cumplió, por lo que se preparan para profundizar el plan de lucha, exigiendole a la gobernadora que para con el ajuste que se esta implementando en el organismo.

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Fosatti es además apuntado como uno de los funcionarios “porteños” del equipo de Vidal, porque no se lo suele ver demasiado seguido en las oficinas centrales de la Agencia en la ciudad de La Plata, sino que prefiere, junto a su gabinete, resolver todo desde las oficinas que posee en CABA y que según trascendidos hizo acondicionar a su gusto con una inversión millonaria.

Desde el comienzo de la gestión, que la relación del Director Ejecutivo del ente recaudador que la relación con los trabajadores es tensa, y los problemas se han ido profundizando en torno a la implementación de mecanismos de control que los empleados consideran exagerados como ingresos biométricos y cámara de seguridad en los pasillos.