Lo afirmó Andrea Lupetti quien demandó a su ex pareja en 2014 por los alimentos para su hijo, de ahora 17 años, y que según lo dictaminó el Juzgado Civil de Familia Nº 76 tiene que hacerse cargo de los gastos de los abogados de ambas partes, y de todos los trámites judiciales desde que arrancó la demanda. En la actualidad, Andrea vive en Capital y continúa recibiendo amenazas por parte de su ex pareja, “un tiempo tuve un camión de la policía vigilándome en mi casa como forma de amenaza”.

Alejandro Fisscher es uno de los titulares de un emprendimiento de viviendas en un lujoso club de campo enclavado en el kilómetro 44,5 de la ruta 210 de Guernica, partido de Presidente Perón, llamado “El Paraíso”. Este hombre que, según Lupetti en 2014 testificaba en Afip ganar $15.000 “aún cuando tiene 8 propiedades en el predio y más de cincuenta departamentos que pone en alquiler”, además de “tener cercanías con el poder político y judicial que lo respaldan y resguardan”. Según Lupetti, Fisscher no puede justificar el origen de sus fondos y por ello hasta su hija ya tiene varias propiedades y negocios a su nombre “la hermana trabaja en Afip”, denuncia.

Andrea comenzó la denuncia tarde, según ella misma cuenta, por miedo al empresario, a quien caracteriza como una “persona violenta, a tal punto de generar las amenazas” que recibe ella, su familia e incluso vecinos del country en donde vive Fisscher que son testigos de la causa abierta en su contra. “Tengo miedo de hablar, me amenazó y eso me provocan ataques de pánico; el problema es que tiene contactos políticos”.

“Yo soy una mamá reclamando alimentos”, explicó Lupetti quien contó además, que luego de separarse del acusado se mudó lejos y no tuvo contacto con él durante 13 años, cuando su hijo le dijo que había un hombre que lo miraba y buscaba mucho y que él creía podía ser su padre. En la ambición porque su hijo pudiera tener contacto con Fisscher, ella volvió a tomar contacto con quien finalmente se negó a verlo.

A partir de comprender que la manutención era un derecho que le correspondía al joven en cuestión es que ella inicia la demanda por alimentos, momento en el que se enfrenta a la connivencia del poder judicial para con su ex pareja contrariamente a las acciones legales que suelen promoverse en este tipo de casos. “Es una situación descabellada que una jueza de familia no cumpla con el pedido de una cuota alimentaria, parece que la causa volviese totalmente atrás”, aseguró Lupetti.

Andrea sentenció en Código que el sistema judicial protege a Fisscher porque es una persona “súper poderosa” que tiene familiares en el gobierno y contactos políticos y policiales. “Tuve muchísimas amenazas de muerte, de meterme presa, tuve un camión de policía grabándome por meses donde había amigos de él”, recordó.

Lupetti contó también que ha encontrado otras dos causas similares a la propia, y que los tres expedientes presentados en diferentes fiscalías fueron desaparecidos. “Me han baleado la casa”, relató como una de las tantas formas de amedrentamiento que ha recibido, “la justicia encontró los orificios de bala pero no saben quiénes fueron los autores, aún cuando ellos mismos me vigilaban por pedido de él”.

Fisscher se ha presentado a varias audiencias en donde aclaró que él no realizará ningún pago a Andrea “ya que no considera a nuestro hijo como propio aún teniendo su apellido; además llegó a decirme que lo hacía porque me odiaba. Estoy batallando sola contra el sistema”.

La denunciante y varios de sus testigos que además, son vecinos de Fisscher viven con miedo y preocupación mientras las amenazas y hechos de violencia se continúan y ningún estamento judicial o policial hace algo al respecto, “tengo pánico. Hay gente de seguridad que son funcionales”, dijo a Código Baires una de las testigos del proceso de manutención.

“Por momentos creo que recurriendo a los medios me estoy protegiendo, a mí, a mis hijos, con esto por lo menos voy a tener una especia de defensa para demostrar que soy una mamá reclamando alimentos a un padre inescrupuloso”, finalizó Andrea.